Reseña a: Uc Be, Pedro R. ( 2021). Resistencia del territorio maya frente al despojo.
- pedroucbe
- 23 jun 2023
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Por Liliana González Austria Noguez
Resistencia del territorio maya frente al despojo es un libro fundamental para conocer la posición de los mayas actuales sobre la situación en la que se encuentra su territorio desde una voz maya. Es una voz enojada, desesperada, documentada, y a la vez esperanzadora que nos cuenta qué sucede en la Península de Yucatán: las empresas y el gobierno (en nombre del “desarrollo”) se aprovechan del desconocimiento lingüístico y jurídico de los mayas para despojarlos de sus tierras, por lo que tienen que buscar maneras alternativas de subsistencia como emigrar a grandes centros urbanos o turísticos.
La Península de Yucatán en México (Campeche, Yucatán y Quintana Roo) está sufriendo un gran deterioro ambiental desde la década de los 80’s cuando el gobierno de Carlos Salinas de Gortari comenzó a crear las condiciones para favorecer a empresas transnacionales, lo que propició deforestación, granjas porcícolas, uso de glifosato y contaminación del agua (Salgado Ramírez, 2021).
Actualmente el desastre ecológico se ha intensificado con la llegada de los parques eólicos o solares (Pascacio, 2022), el programa Sembrando Vida (De Ita, 2021; DESMI, 2021) y el megaproyecto del Tren Maya (Núñez Rodríguez, 2020; Sandoval Vázquez, 2020; Clavijo y Castrejón, 2020a; Ceceña et al., 2020; Ramos et al., 2021). Para despojar a los mayas de sus tierras, el gobierno y las empresas violentan sus derechos de libre autodeterminación (ONU, 2019; Clavijo y Castrejón 2020b) y persiguen, criminalizan y amenazan a quien se oponga (Peraza, s/f; CEMDA, 2021).
Pedro Uc Be (también conocido como Lázaro Kan Ek o el Siipkuuts, ‘pavo silvestre’) es un escritor maya que nació en Buctzotz, Yucatán, el 13 de mayo de 1963 y que ha ganado premios estatales e internacionales con sus libros de poesía. Ha estado al frente de la defensa del territorio maya ante los megaproyectos y sobre todo contra el Tren Maya (Peraza, s/f; Bonfiglio, 2022). Estudió teología en el Seminario Teológico Presbiteriano San Pablo de Mérida en 1985; por lo que tiene la gran influencia humanista y el conocimiento sobre la teología de la liberación de quien fuera obispo de Chiapas y gran defensor de los derechos indígenas: Samuel Ruíz García. Actualmente Uc Be es miembro y fundador del Consejo Nacional Indígena, encabeza la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch’ Xíinbal y es profesor de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes de Yucatán (Peraza, s/f; Ic Xec, 2017).
En el libro Resistencia del territorio maya frente al despojo, Uc Be describe cómo sufre la selva y cómo los mayas que tienen una “verdadera identidad”1, «… que no han perdido el color de su piel, el óol [ser/ ánimo] de su pensamiento, el muuk’ (fuerza) de su palabra, y el k’ajlay (memoria) de sus abuelas y abuelos…» (Uc Be, 2022: 14) son capaces de ver esto, entenderlo y por medio de la resistencia y la rebeldía, organizarse, revertirlo o morir en el intento.
Pedro Uc considera que el territorio, la cultura y la lengua van unidos y que si se pierde uno se pierde el resto. Con el arrebatamiento de las tierras de los mayas se ha perdido la lengua, la cual es una forma propia de ver y comprender la vida, ya que en ella está todo el pensamiento, es el reflejo del corazón y del espíritu maya (Uc Be, 2021: 2). Las lenguas y culturas mesoamericanas y entre ellas la maya, debieron formarse durante el período Preclásico (ca. 1500 a.C. al 100 d.C.), con posibles influencias olmecas. A la lengua maya más antigua se le denomina protomaya, ya que entre las casi treinta variantes actuales existe una relación genética, llamada familia lingüística maya (De la Fuente, 2007). Uc Be, en su libro, considera que los intentos para salvar la lengua son únicamente académicos. Pone como ejemplo la convención sobre la escritura llamada “Norma Maya” (1984) y promovida por el INALI, pues considera que es un trabajo ajeno al pueblo que habla el idioma pero que no lo lee ni lo escribe (Uc Be, 2021: 3). Este aspecto es fundamental ya que el diálogo con la academia es indispensable y debería ser constante.

Uc Be considera que se está perdiendo la cocina maya (2021: 6). Este espacio por sencillo que parezca es el centro del hogar, es el corazón de la casa maya, ya que después de poner los cuatros postes que forman las paredes y el techo, hay que darle “vida” a la casa y esto se logra prendiendo el fogón (de la cocina), para lo cual, se ponen de base tres piedras. Este acontecimiento refiere a un mito de la creación muy antiguo, específicamente al principio de la Cuenta Larga: 4 Ajaw 8 Kumk’u de 3114 a.C. La versión más vieja registrada y aún conservada de este mito data del año 900 a. C. y se encuentra en la Placa de Humboldt; la siguiente versión está en la Estela C de Quiriguá del siglo VIII, durante el periodo clásico tardío maya (600-900)2 (Schaefer, 2012). La casa maya y su fogón han subsistido por más de 3000 años (con sus adaptaciones). Para los mayas actuales es una recreación mítica que se crea de la conjunción del trabajo de hombre y mujer. Su construcción y significado es un conocimiento que se ha transmitido de generación en generación (Sánchez Suárez, 2006) y que debe de ser conservado ya que, la cocina maya está en peligro por la introducción de la uniformidad de alimentos industrializados que trae la globalización. El turismo ha convertido la comida maya en folclore y exotismo, el pueblo no consume lo que produce, y exige el derecho a elegir y la no imposición (Uc Be, 2021: 6, 7, 8). Al quitarles las tierras a los mayas, se les quita también la autonomía alimentaria que les generaba la milpa.
Los ritos mayas son prácticas que se realizan de manera regular, están basados en creencias, en un saber y en una renovación de la vida comunitaria, es la comunicación de los vivos, los muertos y los dioses (Uc Be, 2021: 8, 9). Se tiene evidencia de ellos desde el periodo preclásico medio (800-300 a.C.) y desde entonces tenían la finalidad primordial agradecer las cosechas (Ruz Lhuillier, 1995: 45). Lamentablemente, Pedro Uc menciona que en la actualidad los ritos están “enfermos”, ya que cuando los mayas no pueden acceder a su tierra, no pueden hacer los rituales agrícolas que realizaban en ese lugar (cenotes, cuevas, etc.). Otra razón de la casi extinción de los rituales mayas es porque los campesinos y los JMeen que los realizaban han fallecido y no hay relevos. Existen falsos profetas mayas que montan ritos para beneficiarse del trabajo y del dinero con los turistas (Uc Be, 2021, 9, 10).
Los mitos de los mayas son el conocimiento filosófico y el alma de la comunidad, son la palabra primigenia, sabiduría, movimiento, símbolo de resistencia y rebeldía de los pueblos, pero Uc Be nos dice que están muriendo porque ya nadie los escucha. Los mitos son los saberes de otros seres guardianes como el JWáay (guardián de los niños, de las mujeres, ancianos y de la comunidad), quien es un personaje con muchas manifestaciones3 y trabajos (2021, 13, 15). A este personaje lo encontramos en las inscripciones jeroglíficas mayas como wahy, se refiere al “nagual”, una entidad anímica exclusiva de los gobernantes, que se externaba a voluntad y durante el sueño (principalmente extático), transformándose en un animal o en fenómeno natural y con influencia en el mundo ordinario (Velásquez García, 2011, 243, 245, 248).
Cuando Pedro Uc nos habla de la pérdida de los sueños entre los mayas, nos revela la importancia de una práctica a la que regularmente no prestamos atención pero que a la vez es vital para los mayas. Los sueños y su discusión eran hasta hace cincuenta años un ejercicio necesario, eran un propósito que había que buscar ya que eran concebidos como una forma de conocimiento con influencia en la realidad y que se reflexionaba en comunidad. Los abuelos eran los encargados de interpretar los sueños placenteros náay y los dolorosos waayak’ pues ambos son enseñanzas de los Yuumtsil ‘guardianes’, lamentablemente este conocimiento está prácticamente en extinción (Uc Be, 2021, 18, 19).
Desde los mayas antiguos, el sueño era un espacio o lugar del que se obtiene conocimiento4, ya que el sueño le permite al cerebro aprender, recordar, memorizar y concentrarse. El acto de soñar era concebido como una capacidad de todos, pero la de dominar el mundo onírico y extático y con ello influir en el mundo perceptible era una capacidad exclusiva de los gobernantes (Velásquez García, 2011, 251).
Pedro Uc denuncia que el gobierno, los partidos y las empresas que van a las comunidades mayas, llegan a mentir, manipular, sobornar y dividirlas. El autor considera que los pueblos son engañados en español sobre los beneficios económicos que traerán los megaproyectos cuando la mayoría de estos pueblos mayas son monolingües; no saben leer ni escribir y con un completo desconocimiento de sus derechos y de las leyes, les hacen firmar contratos de usufructo en hojas en blanco y sin derecho a denunciar. Así se consuma el despojo maya, con la ley en la mano (Uc Be, 2021, 20, 26).




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